Grabado y Obra Gráfica
Aunque en este espacio el protagonismo se lo lleva Prometea (mi proyecto de serigrafía a gran escala), el grabado es para mí un territorio enorme de experimentación donde me encanta probar de todo. El paso por el taller me ha enseñado a amar los procesos lentos y la riqueza que aporta cada matriz.
Más allá de la serigrafía en pantallas, en mi día a día manejo y disfruto explorando técnicas muy diversas: desde el detalle minucioso de la punta seca y el relieve texturizado del carborundo, hasta la versatilidad del linograbado o los procesos fotomecánicos con fotopolímero. Cada una de estas técnicas me ofrece un lenguaje diferente, un error controlado y una textura única que suelo volcar e hibridar después en mis proyectos visuales.
Prometea
Obra gráfica e instalación | Serigrafía directa sobre loneta de algodón.
Con Prometea quise llevar el mito clásico al cuerpo de una mujer para hablar de una realidad tan dolorosa y silenciada como es el suicidio. Utilizo la metáfora del castigo eterno de Prometeo para reflejar ese bucle de sufrimiento físico y mental que vive la víctima, representado aquí en esa joven con las flechas clavadas en la espalda.
Para mí, el significado de la obra está tanto en el dibujo como en los materiales. Es una instalación de más de dos metros hecha a base de estampas en serigrafía directa. Fui uniendo los pedazos de loneta de algodón de manera tosca, con cosidos irregulares e imperdibles, buscando una estructura precaria. Quería que el soporte vibrara con el concepto: un cuerpo fragmentado, herido y remendado a la fuerza que te obliga a frenar, mirar de cerca y procesar el desgarro.



